Catedral de Toledo y de Barcelona.
El edificio de la catedral es obra del siglo XIII, la primera piedra se colocó el 14 de agosto de 1226, también con asistencia del rey Fernando III y del arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, quien desde el principio de su mandato, en 1209, defendió ante el Papa, la primacía de la sede toledana. En su mente figuraba la construcción de una gran catedral digna de esta ciudad que gobernaba. Ximénez de Rada fue el entusiasta promotor de la nueva catedral. Hacia mediados del siglo se produce un cambio en las obras, con la llegada del maestro Petrus Petri, quien según su lápida funeraria se le considera como el verdadero creador de la catedral. La construcción de esta catedral tiene una importancia fundamental por el mantenimiento de una tradición que ha de influir en una de las características más distintivas de la arquitectura gótica española. El templo presenta cinco naves de alturas escalonadas, que distribuyen su empuje y girola doble.
La parte más antigua del templo es la cabecera que mantiene en su arquitectura los territorios originales. En la cabecera se encuentra la girola doble como corresponde a una planta de cinco naves. Esta doble girola es de grandes proporciones, los tramos de la girola correspondientes a las distintas capillas se estructuran con plantas alternativas de rectángulos y triángulos, lo que hizo que cada capilla fuera de distinto tamaño, mayores la de carácter rectangular y más pequeñas las triangulares. Este modo de estructuración de la cabecera se puede ver en las catedrales francesas de Nortre Dame de Paris y Le mans siendo esta última la más parecida. Las bovedas de las naves son cuatripartitas excepto en el crucero y capilla mayor. en que se refuerzan con tercelete.
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